Quien es quien
La máquina de guerra más poderosa en manos de los depredadores es la OMC (Organización Mundial del Comercio). Esta “institución” tiene más de 600.000 sociedades transnacionales, entre otras: financieras, comerciales, de servicios, y muchas más. Estas sociedades cuentan en conjunto con más de millón y medio de sucursales en prácticamente todos los países del mundo. Pero de todas ellas las más poderosas, entre 300 y 500, son norteamericanas, europeas y japonesas, que en conjunto dominan el comercio mundial. Percy Barnevik, industrial de la metalurgia y la electrónica decía ya en 1995: “Definiría la mundialización como la libertad de mi grupo para invertir donde quiera, el tiempo que quiera, para producir lo que quiera, escogiendo mis proveedores y vendiendo donde quiera, teniendo que soportar el menor número posible de trabas en materia laboral y de pactos sociales”, o sea, “haciendo lo que me de la gana”.
La OMC “fija” las reglas del comercio mundial. En el año 2001 ya contaba con 144 estados miembros. Todas las decisiones las toman por consenso(los más ricos imponen “su consenso”). Renato Ruggiero (de la Fiat italiana) fue su primer director y dijo de la OMC: “Es un proceso de negociación perpetuo”. Las negociaciones de la OMC tienen por objetivo declarado la reducción del poder del estado y del sector público en general.
La desregulación y la privatización son los dispositivos a través de los cuales “opera el cambio”. EEUU y la Unión Europea controlan más del 80% del comercio mundial. En 1999 hubo algunas tentativas de resistencia sobre los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio. Eran países africanos, sobre todo “exigían” (yo digo que se postraban) para que las transnacionales privadas no tuvieran derecho de registrar patentes (para monopolizar), sobre los microorganismos, las plantas o los animales que fueran la base de la actividad del campesino o del ganadero africano, también protegerse de las rapiñas practicadas por las farmacéuticas. ¿Qué creen ustedes que pasó? Nada, la tentativa fracasó. Les contestaron que eso que pedían era “contrario a la libertad de comercio”.
La OCDE es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (de sus miembros), no me digan que no es bonito el nombre escogido (es un puro eufemismo), su sede principal está en Paris, y está compuesta por unos 30 países desarrollados, dentro de sus postulados, estos: liberalizar progresivamente los movimientos de capitales y servicios (léase entre líneas entrar a saco en las Bolsas, comprar las empresas lomito y dejar las del pellejo para los estados locales), y ampliar el comercio mundial, sin criterios discriminatorios.
Los estados que componen la OCDE han concedido a sus agricultores, solo a los suyos, 355.000.000.000 (trescientos cincuenta y cinco mil millones de dólares), la cifra aturde, y no se puede imaginar uno cuanto es eso, por lo grande, “para subsidiar la producción” y para la “estabilización de los precios”, leído de otra forma sería por ejemplo: para que los campesinos peruanos no puedan vender el algodón que producen (horror ¡es mas caro que el extranjero!) y en general para que ningún país del Tercer Mundo no tenga ninguna posibilidad para que sus productos(que generalmente son sus únicos bienes de exportación, que se quitan de la boca para tener un poco de dinero) accedan a los mercados del Norte, y para que las farmacéuticas controlen a escala mundial la fabricación, distribución y los precios de los principales productos.
Ningún campesino enfermo de sida en Ruanda, por poner un solo ejemplo, puede pagarse los precios que imponen estas transnacionales, ¿Pero a quien le importa que se mueran?
La inmensa mayoría de los países más pobres son países agrícolas. En el hemisferio Sur se halla el 87% de los campesinos del mundo. Los países del Norte, con un alto poder adquisitivo, “cierran” sus mercados a los productos agrícolas y agroalimentarios del Sur. Los países del Norte vierten (se deshacen) en el Tercer Mundo sus productos excedentarios “los que les sobran” provocando así la destrucción de las frágiles estructuras autóctonas. La producción local de mantequilla de Zimbabwe, cayó un 92% entre 1994 y 1999, por no poder competir, en términos de calidad y precio, con la producción europea subvencionada. La OMC ha creado y legitima la tiranía del rico sobre el pobre. Cuidado: China acaba de entrar en la OMC y está arrasando. Solución: “Suprimir con toda urgencia la OMC”.
Los mercenarios del OMC se ocupan de la circulación de los flujos comerciales, mientras que el BM (Banco Mundial) y el FMI (Fondo Monetario Internacional), de los flujos financieros. Así se cierra el círculo de la mayor rapiña inventada por los que dominan el mundo comercial.
Dice Jean Ziegler que realmente decir la palabra Banco Mundial, dice algo y no lo dice. Oficialmente la institución se llama “Grupo del Banco Mundial”[como podía ser asociación de hombres y mujeres o sociedad de usuarios del aire o sindicato de escritores libres o…vaya usted a saber] que incluye el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo, la Asociación Internacional para el Desarrollo, la Compañía Financiera Internacional, la Agencia Multilateral para la Garantía de las Inversiones y el Centro Internacional para la Gestión de Conflictos Relacionados con las Inversiones. Se dice, porque lo dicen ellos que “el Banco Mundial es la única institución que concede préstamos a los países más desvalidos”. Esto no es así a menos que esos países tengan materias primas que les interesen a estos especuladores, imponiéndoles al deudor “las condiciones que ellos quieran, o sea, las del BM” La corrupción ha sido de tal magnitud, en los planes financiados por el BM, que el Tercer Mundo se encuentra con grandes embalses encenagados (que no almacenan nada), carreteras en ruinas (por las que no se puede ir a ninguna parte), edificios de oficinas (vacíos), bosques y campos (asolados), deudas monstruosas (que los pobres países nunca podrán devolver). Estos son los “frutos venenosos” de la política llevada por el Banco Mundial.
Muchas ONGs tienen un origen y una composición ambiguos, sospechosos y a veces, se comportan de manera “no recta”. Muchas surgen de las más importantes sociedades capitalistas transnacionales, que crean y financian, una, dos o varias ONGs. Quienes dirigen estas ONGS no son elegidos por ninguna asamblea pública. Sus fuentes de financiación las oculta el secreto comercial. Es el Banco Mundial el que organiza los programas de apoyo social con la finalidad de mitigar las consecuencias humanas (revoluciones) de sus inversiones industriales, infraestructurales, etc. Confía la gestión de estos programas a organizaciones no gubernamentales supuestamente creíbles. Quien determina el grado de credibilidad es el director del Banco. Estas organizaciones reciben una comisión de, como mínimo, el 5% de los créditos concedidos al programa que dirigen. Así, numerosas ONGs que colaboran con el director del Banco, se aseguran su financiación. Varios dirigentes y cuadros de ONGs, tras ser consultados en su condición de “expertos”, son invitados discretamente a ocupar los cargos directivos del Banco.
El FMI (Fondo Monetario Internacional) reúne a 183 estados miembros los cuales votan cada uno según “su poder financiero”, es decir “un dólar, un voto”. EEUU es el mayor votante. Los mercenarios del FMI son en cierto modo los bomberos pirómanos (una vez apagan el fuego, otra lo producen) del sistema financiero internacional. En tiempos de crisis “velan” para que ningún especulador de entre sus miembros pierda su dinero. En algunas ocasiones, cuando no hay mucho dinero por medio, pueden anular parcialmente la deuda de algún país pobre (cuando le han sacado lo que podía dar) pero siempre para que estos puedan devolver con “mayor garantía de cumplimiento” los plazos y los intereses de la deuda que les queda por pagar, la deuda es para siempre (léase el FMI, el mismo se paga y se da el vuelto).
En la década de 1970, la deuda exterior acumulada de los países de América Latina ascendía a cerca de 60.000.000.000 (sesenta mil millones de dólares). En 1980, ya había subido a 204.000.000.000. En 1990, 443.000.000.000. En la actualidad ronda los 900.000.000.000 (novecientos mil millones de dólares). Esta deuda origina una transferencia (léase pago al FMI) de una media de 35.000.000.000 (cachicamo trabaja pa’lapa) Algunos países deben dedicar, separar, cada año al pago de la deuda externa del 35% al 45% de los ingresos obtenidos de la exportación de sus bienes y servicios. Para el 2001 cada habitante de América Latina (incluyendo ancianos y recién nacidos) debía, de media, 2.550 dólares a los amos del Norte. Brasil debe destinar al pago de la deuda el 52% de su producto interior bruto, los intereses representan el 9,5% del PIB. En 2001, en Brasil se registraron más de 40.000 muertes violentas (ahora vemos por televisión lo que pasa en sus cárceles y nos lo explicamos). El 90% de lo que pasa en la megalópolis se debe a la miseria extrema en que vegetan la mayoría de los brasileños. La ONU utiliza el termino “guerra de baja intensidad” cuando, en un determinado país, el numero de víctimas de asesinatos y de muerte violenta supera las 15.000 personas por año.
Las privatizaciones forman el núcleo duro del dogma de los amos y sus mercenarios. Cada vez que un ministro pedigüeño viaja a Washington para obtener una ampliación del crédito, los buitres del FMI le arrancan un nuevo jirón de la industria o del sector público de su país. El método es siempre el mismo. El FMI exige y obtiene la venta a las sociedades transnacionales, por lo general americanas o europeas (lo de Bolivia no tiene nombre, se adueñaron de sus industrias de gas y petróleo y de otros servicios sociales como las pensiones y este país, al que dicen que estaban ayudando, era con ellos “el mas pobre de América Latina”. Gracias por nada), aseguradoras, transportes, siempre de lo que sea rentable. Los sectores no rentables de la economía quedan en manos del gobierno local (sois unos depredadores).
Los mercenarios del FMI se autocalifican de “apolíticos”, lo cual no es más que una “burda y gran mentira”. En la práctica el FMI está al servicio directo y constante de la política exterior de los amos del Norte. Un comentarista británico escribió que “el FMI y el BM forman parte del arsenal antiterrorista norteamericano”.
domingo, 28 de diciembre de 2008
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