domingo, 28 de diciembre de 2008

Mentiras de Guerra

Mentiras de Guerra

Era el año de 1152, cuando se desató la “Guerra de las Barbas” de Francia contra Inglaterra. Cuando el barbado rey Luís VII de Francia se casó con Eleanor, hija del duque francés, recibió como dote dos provincias en el sur de Francia. La causa: Mientras regresaba de las cruzadas, Luís se afeitó la barba con gran disgusto de su esposa, que lo encontraba feo sin ella. Pero el se negó a dejarla crecer de nuevo. Entonces Eleanor se divorció de él y, después de haber contraído matrimonio con Enrique II de Inglaterra, demandó la devolución de sus dos provincias para entregarlas a su nuevo marido. Como el rey Luís no aceptó la petición, Inglaterra declaró la guerra para rescatarlas por la fuerza. El resultado fue: La guerra duró 301 años. La paz fue declarada en 1453, después de la batalla de Rouen.

Año 1325, “Guerra del Cubo de Roble”. Lugar: Italia. En ella se enfrentaron dos estados italianos entre si, Boloña y Modena. La causa: Un regimiento de soldados de Modena invadió Boloña para robar un cubo de roble marrón y, durante esta incursión, mató varios cientos de ciudadanos enemigos. Boloña se movilizó, y marchó a la guerra tanto para recuperar el balde como para restaurar su honor. El resultado fue: Una guerra de 12 años, con miles de vidas perdidas. Modena ganó la batalla de Zappolino y se quedó con el cubo. Hoy el balde robado puede ser visto en el campanario de la Ghirlandina, un “campanile” del siglo XIV, detrás de la moderna catedral.

Año 1704, la guerra se llamó “Guerra de la Reina Ana”, empezó en Francia contra Inglaterra. La causa: Una dama inglesa, Mrs. Mashaur, derramó un vaso de agua sobre el marques de Torey. A pesar que ella le dijo que había sido accidental, él afirmó que era un insulto intencionado. El resultado fue: Cinco años de lucha que concluyeron con la paz de Utrecht. Esto permitó al rey de Francia ubicar a uno de sus nietos en el trono de España (no hay mal que por bien no venga).

Año 1739. “Guerra de la Oreja de Jenkins”, el lugar Europa y el océano Atlántico donde se enfrentaron Inglaterra contra España. La causa: Cuando el bergantín del capitán Robert Jenkins volvía de las Indias Occidentales en 1731, fue detenido y abordado por guardias costeros cerca de La Habana. Después de robar todo lo que había en las bodegas, el comandante español cortó la oreja del inglés. En Londres, el desorejado protestó ante el rey, exhibiendo una funda de cuero que sostenía su oreja. Pero no se desarrolló ninguna acción a partir de esto. Siete años después, se relató el incidente ante un comité de la Cámara de los Comunes y dio lugar a una indignación general, y apareció en la primera plana de los periódicos: Jenkins era un mártir. Usando su oreja como excusa, Inglaterra declaró la guerra a España. Su causa real fue la toma de las Indias Occidentales. El resultado: Duró ocho años. Inglaterra mantuvo su primacía sobre los mares y España no perdió casi nada. Jenkins ganó un puesto como supervisor de la isla Santa Elena, en América.

Año 1857. “Guerra del Motín Cipayo”. Se enfrentaron Inglaterra contra los Regimientos Hindúes. La causa: El mejor regimiento ingles de nativos era el de cipayos, soldados hindúes que pertenecían a la casta de los brahmanes y mahometanos. Inglaterra insistió para que esta tropa usara el nuevo rifle Enfield, cuyos cartuchos debían ser mordidos antes de cargarlos. Estos estaban untados con grasa de cerdo, alimento prohibido para los mahometanos, y sebo de vaca, animal sagrado para los brahmanes. La mayoría de los soldados se negaron a utilizarlos y, como respuesta, algunos fueron encarcelados en Meerut. Sus camaradas se amotinaron, los liberaron, mataron y mutilaron a cientos de ingleses de Cawnpore. “La vaca es un poema de piedad” dijo Ghandi; “la protección de este animal significa la protección de todas las creaciones de Dios, que no están dotadas de palabra”. Un tercio del ganado vacuno mundial está en la India: En Kashmir, matar una vaca, aun accidentalmente, es penado con 7 años de prisión. El resultado: Inglaterra aplastó el levantamiento y la India se sojuzgó totalmente a la corona inglesa.

Año 1879. “Guerra de la Esposa que Huye”. Oponentes: Inglaterra contra la nación zulú. La causa: La mujer de Siraya, jefe de los zulúes, lo abandonó y se escondió en territorio ingles. Entonces, las tropas de su marido atravesaron la frontera, la secuestraron y la abalearon. Los ingleses les declararon la guerra por haber violado sus límites. El resultado: Después de algunas victorias, las fuerzas indígenas fueron vencidas. Apresaron al rey Cetywayo y los jefes zulúes firmaron la paz con Inglaterra.

Año 1925. “Guerra del Perro Perdido”. Lugar: Macedonia. Se enfrentaron Grecia y Bulgaria. La causa: Un perro de los soldados griegos cruzó la frontera de Bulgaria y su dueño se precipitó detrás de él. Los centinelas búlgaros mataron al soldado, entonces las tropas griegas invadieron Bulgaria, asesinando e hiriendo a 48 enemigos. El resultado: Una reunión de urgencia de la Liga de las Naciones arbitró el conflicto y se acordó en firmar la paz. Bulgaria pagó una indemnización de 30.000.000 de levas.

Como podemos apreciar lo de menos en una guerra es la causa, puede ser cualquiera, lo importante es el botín. Dice Cesar de Cuenca: “Dime donde quieres la guerra que yo te buscaré el motivo”.


Se está matando tanta gente que Einstein decía: “La próxima guerra mundial se llevará a cabo con piedras”. La actual guerra de Irak ha traído ante la opinión mundial los desmanes en las cárceles, que sobre los irakies hacían los soldados americanos. Inmanuel Kant dijo: “La guerra es nefanda, porque hace mas hombres malos que los que mata”. Sobre los que tratan de justificarla a como de lugar, Alphonse de Lamartin decía: “La guerra no es mas que un asesinato en masa, y el asesinato no es un progreso”, a lo que Thomas Mann insistió: “La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz”. El sabio Tácito ya lo sabía: “El oro y las riquezas son las causas principales de las guerras”, es como si oliera el petróleo.


Para desgracia de “siempre los mismos” las palabras de Luís Blanc: “Con los pobres los ricos hacen la guerra”. Cualquier tontería que se diga parece valida: “No estamos en guerra, tenemos un conflicto armado”cita de Anthony Eden. Los tres de las Azores seguro que conocían las palabras de Erasmo de Rótterdam: “La guerra es buena para los que no la hayan experimentado”.


Pero Thomas Hobbes decía: “La fuerza y el fraude son dos virtudes cardinales en la guerra”. Y más claro imposible: “La guerra es el capitalismo con los guantes quitados” dijo Tom Stoppard. Voltaire, en contra de cualquier argumento opinó: “Y quien perdona el crimen, se hace su cómplice”.


“He pensado, que este mundo es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten. Esto explica por qué reía Democrito y por qué Heraclito lloraba”. Amigo lector: ¿tú piensas o sientes, o las dos cosas juntas?

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